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Harriet Vanger

27 de septiembre de 2009



Sí, he acabado viendo la película basada en "Los hombres que no amaban a las mujeres". Sólo para comprobar, claro, la superioridad de la literatura sobre la cinematografía. ¡Señor!¿Era obligatorio poner a un Blonkfist (ya sé que se pronuncia así) tan feo? ¿Y Erika? ¡Se me ha caído del pedestal! Pero sobre todo es de notar que la investigación escrita es mucho más interesante, en todo el proceso, que la filmada,que necesita ser masticada ad usum spectatori La violación de Salander también es más soportable puesta en alfabeto latino. Por contra, los paisajes de ese inverosímil norte sueco sí ganan con su puesta en imagen; quizá porque la descripción de paisajes es una técnica literaria decimonónica que apenas dominamos los escritores contemporáneos. Y resulta impagable la hermosa Harriet Vanger que nos mira, espectadores obscenos, desde su retrato de inocencia congelada.

El tesoro imaginario

20 de septiembre de 2009


El escritor Lorenzo Silva entrevista a la que fue durante más de treinta años la compañera del novelista Stieg Larsson, Eva Gabrielsson. La segunda pregunta a la entrevistada es si es cierto que existía un proyecto de siete libros más que continuarían la trilogía "Millennium". Ella lo desmiente: exceptuando las doscientas páginas ya escritas de un cuarto libro, "no hay ni siquiera una sinopsis".
El tesoro que hemos, siquiera momentáneamente, vislumbrado, se desvanece. Ni siquiera nos es dado conocer las ideas del autor sobre un posible futuro para sus personajes. No hay futuro ya para ellos. Su vida se ha quedado estancada en lo ya escrito, en las palabras conocidas y las no publicadas aún. Lo que hubiese pensado su autor para ellos es sólo materia de especulación. Un tesoro fabuloso pero inalcanzable, que, ribeteado de los más imprecisos de los confines, puede adornar cada cual con las piedras preciosas y los oros que quiera.
El tesoro real, la herencia pecuniaria que conlleva el legado literario de Larsson, lo disfruta, no la mujer que convivió con Sitieg, sino una parentela con la que el difunto ni se llevaba.

Entrevista de Lorenzo Silva a Eva Gabrielsson, XL Semanal, del 20 al 26 de septiembre,nº 1.143.

Mario Vargas Llosa enamorado

6 de septiembre de 2009



Mario Vargas Llosa, enamorado, no, no le da vergüenza decirlo, a sus setenta y tres años, después de más de sesenta leyendo novelas, escribiéndolas, enseñando sobre ellas, ha leído como un adolescente, es decir, se ha enamorado de nuevo y ha vuelto a sentir ese pálpito y esa abolición extemporánea del tiempo que es el amor o la lectura o ambas cosas a la vez, un flujo imparable de felicidad,la posibilidad de sobrevolar los espacios cotidianos con alas prestadas y aterrizar luego bruscamente cuando se llega a la última página y no hay más página nueva que hollar, si acaso volver a leer para volver a sentir, pero ya nunca es lo mismo, las primeras emociones son las que ejecutan el hechizo y Vargas Llosa vuelve la vista decepcionado, la contracubierta,quisiera empezar de nuevo, pero sabe, como sabemos muchos, que mientras lea así, mientras se enamore así, no morirá, nunca morirá,la muerte no se atreve con los enamorados lectores, es ley no escrita.

(Mario Vargas Llosa ha sucumbido al indecible encanto de Lisbeth Salander).

Mario Vargas Llosa, "Lisbeth Salander debe vivir". El País, 6 de septiembre de 2009.

Bellmansgatan

27 de agosto de 2009



Que la ficción tiene un poder superior a la realidad al convertirse en una parcela idestructible de ésta, lo demuestra el hecho de que cientos de turistas se desplacen ya a Estocolmo para ver las calles que aparecen citadas en "Millennium". Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist nunca las han pisado, pero el paciente turista literario rastrea sus pasos en Bellmasgatan, donde vive ya para siempre el periodista-detective y se orienta para hallar el piso de veintiuna habitaciones que compró la hacker-choricilla en Finksgatan.
Pero eso de la superioridad de la ficción ya lo saben en La Mancha y cualquier mesón que se precie acude a la referencia libresca para prestigiar su menú. Y hasta se ha resucitado el famoso plato que aparece al comienzo del Quijote, los "duelos y quebrantos", que ni los más eruditos se ponen de acuerdo en qué demonios eran. Que al parecer eran huevos con tocino frito. Seguro que en algún bar de Estocolmo lo sirven también.

Salander en Gibraltar

29 de junio de 2009



En circunstancias que no desvelaré (para no destripar la novela), Lisbeth Salander acaba recalando en Gibraltar. Llega al aeropuerto de Málaga y en vez de irse a algún sitio bonito, se va al paraíso fiscal por excelencia, al único lugar del mundo que tiene más sociedades en el registro mercantil que habitantes.
Aquí Larsson demuestra sus lamentables conocimientos de historia; de geografía, los justos para no desvariar. Pero, en fin, no se puede tener todo: ha sido lo suficientemente hábil para conducirnos (a mí a y a muchos lectores) hasta aquí y finalizar la novela.
Ayer, 28 de junio, di con la página 854; una raquítica ración de 77 páginas diarias (y medio Giménez-Bartlett y un buen mordisco de Bosque). En las vacaciones prometo leer más.

Media Suecia.

24 de junio de 2009



Página 409: a estas alturas, todavía tenemos a nuestra protagonista en el hospital de Sahlgrenska. Ya ha ha accedido a internet,de modo que casi es persona ya. Pero media Suecia conspira para devolverla a la oscuridad de una vida no civil..La otra media, Blomkvist a la cabeza), luchan por salvarla de un destino cierto.
La cotidianidad más pastosa: ésa es la materia novelesca hasta este momento. Nada de elementos extraños ni giros espectaculares, tan propios del folletín.
La materia novelesca no es indiferente, menos en una narración como ésta. Lo sorpendente es que la parquedad de materiales, la no apelación a recursos fáciles, sostenga el relato.

Stieg Larsson, "La reina en el palacio de las corrientes de aire". Barcelona, Destino, 2009.

Dragón.

22 de junio de 2009




El libro apareció sobre el teclado de mi ordenador el 18 de junio; hoy 22 de junio voy por las página 284. No es ninguna proeza. En condiciones normales me lo hubiera acabado ya. Quiero decir: si la lectura me hubiera absorbido por completo. Entretanto, incluso, me he merendado medio Giménez-Bartlett (tiene reflexiones muy divertidas sobre las revistas femeninas; los retazos sobre la prnsa rosa son más previsibles; ah, y sobre los borlones).
No es que la novela de Larsson esté mal; ahí nos hemos dejado a Salander recuperándose del balazo que le metieron en la cabeza, sin poder coger un ordenador, la pobre. Y detenida por lesiones a los moteros del diablo y por el hachazo a su "encantador" padre. Entretanto, Niederman, una suerte de monstruo de Frankenstein natural, anda suelto. Pero a veces la morosidad del texto es excesiva; sientes que sus páginas son un peaje obligatorio que tienes que pagar por saber qué demonios le ocurre a la heroína, al Blomkvist "de los cojones" (cariñoso apelativo de Lisbeth).
Qué le espera a la imprevisible "hacker" con dragón tatuado en la espalda.
En mi "ex libris" también tengo un dragón; para mí es el símbolo de la voracidad lectora; del deseo incandescente de saber y descifrar lo que otros han escrito.

Stieg Larsson, "La reina en el palacio de las corrientes de aire". Barcelona, Destino, 2009; 854 páginas.

La reina en el palacio de las corrientes de aire.

18 de junio de 2009



A finales del XIX podía ocurrir que una novela fuese el acontecimiento más esperado en muchos meses...Es fama que ávidos lectores norteamericanos oteaban desde los puertos la llegada de los navíos que traían,desde Europa, los libros de sus escritores favoritos (Wilkie Collins o Dickens).
Que hoy la salida al mercado de un libro sea noticia en las radios matutinas y en los periódicos, tiene un mérito extraordinario. De vuelta del trabajo, en el coche, sigo oyendo hablar de la novela de Larsson; la opinión autorizada de Lorenzo Silva también...
Cuando llego a casa, veo con sorpresa que el libro está, físicamente, sobre el teclado de mi ordenador...

(Mónica Naranjo sin duda hubiera estimulado la imaginación visual de Larsson)

Stieg Larsson, "La reina en el palacio de las corrientes de aire". Barcelona, Destino, 2009.

Lisbeth

31 de mayo de 2009



No, no voy a ir a ver la película basada en la novela de Stieg Larsson. Aparte de que mi pasión cinéfila es cero al cuadrado, estoy segura de que me decepcionaría: Lisbeth Salander no será lo suficientemente flaca, Mikael Blonkvist tampoco será tan guapo como me lo imagino; el paisaje urbano no será tan distinto ni tan bello... Todo será sueco, muy sueco. Pero para esencias nacionales suecas, ya tenemos Ikea...

Pobre Larsson

22 de marzo de 2009

Según la solapa de los dos volúmenes de Stieg Larsson publicados en Destino ("Los hombres que no amaban a las mujeres" y "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina"), el autor falleció "inesperada y trágicamente" a los cincuenta años de edad (en 2004). Hombre, no sé: toda muerte tiene un componente trágico inexcusable. Pero quizás al anónimo redactor de la solapa le parezca especialmente trágico que Larsson no llegara a ver publicada ninguna de las tres novelas que componen su trilogía. Es decir, que no disfrutó, no ya del éxito comercial explosivo que tiene su obra, sino del placer extraordinario que supone para un escritor ver impresas las letras que él pergeñó, en silencio y en la soledad absoluta del creador, ante la pantalla de su ordenador...

(Sí: el fetichismo del libro impreso aún existe, aunque no sabemos por cuánto tiempo)