La enfermera de Crimea.

11 de abril de 2009



Hester Latterly, antigua enfermera en la guerra de Crimea, es empelada para un trabajo, en apariencia sencillo: acompañar a una dama enferma desde Edimburgo a Londres. La dama (of course) será asesinada durante el trayecto y la audaz enfermera será acusada del terrible delito..

Este es el inicio de "Los pecados del lobo", de la escritora Anne Perry. Confieso que dudé antes de comprar el libro. Un cierto escrúpulo me contenía. Con repelús pagué en caja. ¿Es licito comprar el libro de alguien involucrado en un crimen? Los lectores de novela negra, en el fondo, somos terriblemente moralistas. ¿Mis euuros para alguien que, en su adolescencia, cometió un asesinato? Una y no más, Santo Tomás.

Mujeres desesperadas.



¿Se parece a una "mujer desesperada"? Según cierta persona, sí; bueno, no me gusta discutir. La serie televisiva no está mal: también "Mujeres desesperadas" es una serie negra...Es como una señorita Marple "revisitada". Sólo que con protagonistas más jóvenes y con una vida sexual nada desdeñable. Pero la esencia es la misma: un lugar idílico, con casas atildadas y jardines preciosos (con rosas inglesas o con glicinias norteamericanas, da igual) en el que se camuflan horribles crímenes que no tardarán en salir a la luz...

Superliftata.




He leído mi décimo octavo Brunetti: la penúltim novela de Donna Leon, "About face" como título original, y traducido al español "La otra cara de la verdad" (Barcelona, Seix Barral, 2009). En ella, Brunetti conoce a una mujer, Franca Marinello, alias Superliftata. En una cena en casa de sus suegros lo han sentado cerca de esa extraña mujer. Extraña por la inmovilidad de su rostro, fruto, al parecer, de unos excesivos retoques quirúrgicos. Extraña también porque lee a Cicerón y a Ovidio. Brunetti ya había visto a esa mujer dirigiéndose al lugar de la cena, el palazzo Falier, pero no podía imaginarse, ni imaginará después, los misterios de esa mujer que camina con altísimos tacones por una Venecia invernal de helado pavimento...Tan helado como su rostro, otrora tan hermoso.

Nota: lo de "penúltima" es el único rasgo supersticioso que me permito: me da repelús decir "la última".Aparte de que nunca se sabe si el autor (o la autora en este caso) tiene ya preparado un nuevo mecanoscrito.

Novela con lunares

5 de abril de 2009



Toda novela tiene sus "lunares", es decir, sus imperfecciones. No hay novela perfecta porque no hay obra humana perfecta. En la novela negra, no hay espécimen que no tenga sus lunares. Pero, como reconocía el escritor húngaro Sándor Márai, la novela negra (el género policíaco lo llama él)está basada en formas que "no se aprenden ni pueden emularse: hay que crearlas una y otra vez" (Diarios 1984-1989,p.16). Toda novela ha de inventarse a sí misma; todo molde, cualquier molde, es sencillamente ineficaz.

Agatha no se agota.

4 de abril de 2009



Agatha Christie es prácticamente inagotable. Ciertamente, cuando llevas treinta y dos novelas leídas (como es mi caso) acabas viendo esquemas que se repiten, personajes intercambiables, escenarios -incluso los más exóticos- absolutamente convencionales...Pero siempre hay lugar para la sorpresa.
La autora, que carecía de una educación superior (como casi todas las señoritas de su época por otra parte), supo leer en los abismos del alma humana y estudiar a fondo la problemática inserción de esas parcelas oscuras del individuo en la sociedad de su época. Y supo crear un corpus novelístico que resiste a la perfección el transcurso del tiempo.

(He escogido una foto de la autora con su hija, porque Ágatha Christie fue también joven; no nació con esas horribles gafas y ese pelo recortadito de abuela antañona con los que siempre aparece en las fotos).

Fred Vargas, medievalista y arqueóloga.

3 de abril de 2009



He empezado a leer a Fred Vargas. Según la presentación del libro, la autora es medievalista y arqueóloga. La novela se llama "Huye rápido, vete lejos" (un título traducido de forma detestable, con la manía -muy frecuente en publicidad: come sano..etcétera-, de utilizar los adjetivos en lugar de adverbios).El texto me sorprende agradablemente. Un marino bretón que se gana la vida haciendo de pregonero en el París contemporáneo, un comisario de lógica borrosa, nada cartesiano...Continuaré.
(La novela, cedida por Siruela, está editada en Punto de Lectura, 2008)

Con chándal y hamburguesa.

1 de abril de 2009



Éste es el alimento favorito de la detective Kinsey Milhone, la criatura literaria de Sue Grafton, protagonista de su archifamoso Alfabeto del crimen. Corre todas las mañanas por las desiertas calles de Santa Teresa (una imaginaria ciudad al borde del Pacífico) pero luego se atiborra con estas cosas que en España sólo comen los adolescentes con vocación autodestructiva. Vive en los felices ochenta, sin teléfono móvil ni apenas ordenadores: ella aún escribe a mano sus notas en fichas de cartulina y mecanografía en su mítica Smith-Corona...