Bernhard y los premios

11 de septiembre de 2014



 Decía el escritor Thomas Bernhard que recibir un premio era dejar que te defecasen en la cabeza. Hoy, con algunos premios, sucede exactamente al revés: los premiados defecan sobre el premio, sobre su trayectoria  y sobre su prestigio -si existen.
  El reciente premio de una conocida editorial ha llegado a límites grotescos. Entiendo que el autor quiera vender, que la editorial quiera vender...pero no que la editorial venda su premio "de ensayo" por un plato de lentejas. El ensayo debe ser algo más que las cuatro paparruchas que pueda escribir el último famosete de turno. El ensayo requiere al menos dos características: la voluntad de estilo del autor y la capacidad de tratar un tema desde un punto de vista original y creativo, lo que normalmente llevará aparejado un fino sentido crítico y el nivel erudito o de conocimientos adecuado.
  Como me parece que el tipo éste no va a adornar su escritura con estos rasgos, celebro que el premio haya retirado de su denominación la de "ensayo". El mundo editorial debe "ensayar" nuevas fórmulas de acercamiento al pensamiento crítico  -al fin y al cabo los lectores críticos, desde un punto de vista pragmático, los que tienen inquietudes intelectuales son los mejores compradores- y no caer en esas lamentables confusiones.
  (En la fotografía, el escritor Thomas Bernhard -1931-1989).

2 comentarios:

Carmenzity Zeta Zeta dijo...

¿¿A qué premio te refieres??

HLO dijo...

Premio Espasa 2014.