Literatura sin más

12 de diciembre de 2011

Cuando una novela supuestamente dirigida a un público juvenil puede ser leída, como ésta,  con tanto placer por un adulto, estamos ante una obra literaria  sin más. Flaco favor le hacemos colgándole el recortado adjetivo de "juvenil" pues privamos a segmentos enteros de público lector de una obra maravillosamente escrita.
Posee esta novela un atinado equilibrio entre el viaje interior y la aventura exterior, la que nos llevará hasta la exótica Laponia de los sombreros de los cuatro vientos y los teléfonos móviles de última generación...
Es cierto que la novela se atiene a las convenciones de un género destinado a la franja de edad adolescente (protagonistas adolescentes, aventura con enigma a resolver, padres como elementos secundarios, ausencia de sexo explicitado). Pero a ello se añade una hondura psicológica que hacen de esta narración un auténtico bildungsroman, una novela a la vez de crecimiento personal y de viaje iniciático. Daniel, nuestro protagonista  emprende un viaje hacia la norteña Finlandia. Un norte que resultará ser el de su propia madurez. Al final de su aventura habrá madurado, aunque sin rupturas evidentes e incluso sin que él mismo sea del todo consciente. La muerte, cómo no, cobrará también su ominoso peaje en el proceso.

Pedro M. Domene, "Conexión Helsinki". Sevilla, Algaida, 2009. 





2 comentarios:

Biblioteca dijo...

¡Dios, mío, qué generosidad, Herminia! Uno no sabe muy bien si en el fondo escribe para adolescentes o para adultos, lo importante es que queda ahí, y a gente inteligente y sensible como tú, le gusta, y eso es ya todo un premio. Un beso.
Pedro M. Domene

HLO dijo...

No es generosdad, es que la novela está muy bien. Hay por ahí mucha literatura "juvenil" que no supera ni unos mínimos (y es lo único que leen los chavales muchas veces) y ésta los rebasa con tanta amplitud que la hacen una obra literaria pero con mayúsculas.