Los enamoramientos

2 de enero de 2012

El efecto que producen en el lector las grandes obras literarias no es sólo la complacencia, el puro placer estético. Ni tampoco el mero reconocimiento. O la identificación con lo narrado -recurso éste con el que saben jugar hasta los peores novelistas. Es sobre todo la admiración y la sorpresa combinadas, la constatación de que ese artefacto literario es como es y no puede ser de otra manera; nada debe alterarlo, no debe ser tocado porque así ha descendido de la mano divina de su creador y hay que aceptarlo cual es.
Éste es el efecto que ha producido en mí la novela de Javier Marías. Un autor al que tenía un poco descuidado, del que no me gustan determinadas cosas pero por eso mi juicio no es el del incondicional, el del lector cargado con un prejuicio en el sentido estricto del término.
He devorado las cuatrocientas páginas de la novela en poco más de veinticuatro horas, repartidas entre la tarde del 28 de diciembre -no es inocentada- y el día 29. La voracidad lectora se veía acrecentada por el asombro ante la maestría del relato, su pasmoso desenvolvimiento.
Pese al título, "Los enamoramientos" no es una novela romántica. Ni siquiera estoy segura de que trate del amor. Más bien es una ética narrada, un ejemplo (a lo conde-lucanor) de lo terrible que puede ser el alma humana. Pues lo que comúnmente llamamos "amor" es las más de las veces una pasta extraña, una amalgama perniciosa de malignidad y tozudez extrema.

Javier Marías, "Los enamoramientos". Madrid, Alfaguara, 2011.  

7 comentarios:

Biblioteca dijo...

Totalmente de acuerdo. Uno de los mejores libros leídos en 2011. A mí me ocurrió algo parecido, no paraba de leer.
Pedro M. Domene

Laura Uve dijo...

Marías siempre me ha gustado y cuando salió esta obra enseguida la leí. Y no me convenció... una pena... no tendría el momento, no sé.

Un abrazo!!

HLO dijo...

Pedro: Me alegro de que coincidamos; es un libro hipnótico, absorbente de verdad.

Laura: ¿Y por qué, querida Laura? Mira que en otras muchísimas lecturas coincidimos.

Laura Uve dijo...

La novela, que comenté en el blog, me pareció una reflexión sobre el enamoramiento, en sustantivo (quien ha redactado la contraportada habla del adjetivo, el estado…) y las ruindades que puede llegar a provocar. Es una novela sobre una impunidad, un enamorado que se sale con la suya tras no respetar la amistad. La debilidad extrema que genera el enamoramiento arrastra al enamorado a lo peor.
Me parece que se trata de una novela que reflexiona también sobre la muerte y lo inconveniente que es permanecer ligado a un muerto, no digamos lo inconveniente que podría ser que un muerto volviera a la vida. Así mismo trata sobre la imposibilidad de saber la verdad con mayúsculas.

Todos estos temas me interesan, y mucho, pero la trama de la novela no ha conseguido interesarme en ningún momento… y mira que estaba predispuesta a lo contrario.

En fin...

Seguro que no era buen momento para leerla.... o algo pasó.

Un abrazo!!

Juan Herrezuelo dijo...

Me gusta el asunto de que trata y me gusta mucho el autor, cuyo estilo suele exigir del lector no sólo toda su atención, sino también ciertas pausas (para reposar tanta intensidad, subordinación, digresión) que al parecer no son necesarias en estos "enamoramientos". La leeré, como casi todas las de Marías, pero cuando menos me lo espere (como todas las de Marías).

HLO dijo...

Juan: es que cada novela tiene su tiempo, que no suele coincidir con el de las editoriales.

HLO dijo...

Juan: es que cada novela tiene su tiempo, que no suele coincidir con el de las editoriales.