Los trenes cotidianos.

9 de mayo de 2009



Como en otras novelas de Georges Simenon, de repente un hecho insólito (un crimen) viene a cercenar la realidad cotidiana. Una vida rutinaria, inane en apariencia, aunque cargada de apacibilidad, y, por qué no, de grandes satisfacciones,que de repente queda iluminada por la atroz miseria de un paisaje moral humano. En "El hombre que miraba pasar los trenes" (Barcelona, Tusquets, 1993),Kees Popinga, el encargado de la naviera de Julius Coster, va a ver cómo, una noche de diciembre, lo imposible irrumpe en su vida de burgués ejemplar.

2 comentarios:

coniates dijo...

De Simenon me he leído LA MUERTE DE BELLE y efectivamente empieza así: un hombre normal y corriente al que le cuelgan el asesinato de una muchacha.

Índigo dijo...

No la he leído pero lo haré algún día. Me gusta el título. Además, siempre me atrae e inquieta ése fácil perder la normalidad de lo cotidiano; a veces para siempre.
Besitos.