Bares de media tarde

1 de junio de 2010



Me pareció verlo, de pasada, en el trayecto desde la Plaza de la Merced hasta el Centro Andaluz de las Letras. En un bar, justo antes de la charla ante un selecto grupo de seguidores, una secta casi (los elegidos, los entregados). Sí, era él; en un bar de media tarde, en la calurosísima tarde de mayo.
Lo presentó Julio César Jiménez, quien hizo una ponderada introducción a la extensa y significativa obra de Juan Madrid.
El escritor comenzó a hablar. Tiene una voz grave, cazallosa, que fue adensándose y adquiriendo matices a medida que explicaba su concepción de la novela, su poética personal, indisolublemente ligada a la realización de su propia obra, su peculiar mundo personal.
La novela, expuso, debe ser "intervencionista"; debe explicar, revelar y "rebelar". Y eso ha estado, según el autor, presente en la novelística desde su orígenes; desde Cervantes, pero sobre todo desde finales del XVIII, y en el XIX cuando la novela se convierte en un auténtico ariete contra el Antiguo Régimen.
Habló Juan Madrid, muy documentadamente, de los orígenes de la novela policíaca; en un contexto decimonónico en el que ya han surgido los aparatos policiales del Estado, pero en el que los protagonistas de esas novelas policíacas (de Arsenio Lupin a Sherlock Holmes) son detectives privados...La burguesía, que teme la criminalidad del proletariado sólo confía en hombres que paga de su bolsillo y desconfía de las instancias judicial y de orden público de los regímenes liberales.
La función de la novela negra es, a juicio del autor, "intervenir" en la realidad, describirla desde un punto de vista que excede a lo que interesa al poder económico y político, al coro modulado de crítica y academia, a la "peste" de corrección política (la expresión es mía pero creo que refleja bien su idea).

(Juan Madrid estuvo en el Centro Andaluz de las Letras de Málaga el 31 de mayo de 2010).

Juan Madrid, "Bares nocturnos". Barcelona, Edebé, 2009.

6 comentarios:

antonio dijo...

Gracias
por la información.

piensaenbrooklyn dijo...

Siempre descubrimos nuevos mundos que investigar y descubrir e tu blog.
Gracias.

Francisco Ortiz dijo...

Comparto el pensamiento de Juan Madrid. Lástima que sus novelas no reflejen luego tan bien lo que teóricamente manifiesta con rotundidad y pleno acierto.

ricardobosque dijo...

Buena novela, estos Bares nocturnos. Y curioso (o despistado) el salto temporal experimentado por el protagonista.

HLO dijo...

Antonio: de nada.

Francisco: ¿por qué lo dices? ¿Te parec insuficiente su denuncia?

Ricardo: ¿A qué te refieres? ¿A la edad de Silverio?

ricardobosque dijo...

Exacto, a la diferencia de edad en el Silverio de Bares nocturnos y el de Adiós, princesa (creo que unos 18-19 años nada menos)