Omnia vincit

4 de febrero de 2010


El erotismo cumple un papel esencial en la novela de Antonio Rodríguez Almodóvar. No es una excusa, no es un exorno. No es un bordado añadido. Forma parte de la urdimbre porque surge de la necesidad misma del relato.
Convengamos, en efecto, en que ningún relato es necesario antes de su concepción. Pero una vez originado, su necesidad no puede ser separada de los motivos que lo hacen ya imprescindible. Es así y ya no puede ser de otra manera. (Pasa con las criaturas humanas, pasa con las novelas).
En "Si el corazón pensara", el sexo se muestra como el reverso más ajustado de una sociedad profundamente hipócrita y reaccionaria como fue la del franquismo.
Sólo Eros consigue desactivar la lógica perversa de un sistema con vocación totalitaria.

(La ilustración es un óleo de Matisse, "Odalisca").

Antonio Rodríguez Almodóvar, "Si el corazón pensara". Madrid, Alianza, 2009.

2 comentarios:

Concepción dijo...

Mejoras post a post, compi: me enseñas mucho.
Un besito

HLO dijo...

Gracias, Concepción, eres muy amable.
Leer parece un acto solitario pero en realidad es de los actos más solidarios que puede hacer un ser humano.