Moralista

21 de agosto de 2010


Todo escritor de novela negra es, en el fondo, un moralista. No un señor -o señora- al que le gustan las moras, zarzamoras u otras frutas del bosque, sino alguien que expone los vicios de una sociedad y los fustiga.
Dicho así, no queda muy bien. Parece algo irremediablemente pasado de moda. Pero sí podemos remediar esa impresión de que el escritor es un tábano social -vulgo mosca cojonera- si certificamos que la dimensión moral es inherente a la persona humana. Y que el escritor, mal que le pese, no escapa de esa vulgar condición humana.
Ese moralismo del género negro queda patente si lo comparamos, por ejemplo, con la novela rosa. Este género sigue la premisa de que el sentimiento amoroso es lo único válido y lo que mueve el mundo, sobre todo el mundo de las mujeres. Creencia perniciosa donde las haya y que impide un conocimiento cabal de las relaciones humanas y del mundo humanizado en general (no hablo ya del mundo de la física, la historia, la literatura, las finanzas...etcétera).
El género negro, presa muchas veces de onerosas convenciones, es un excelente medio para comprender las sociedades contemporáneas. E iluminarlas con el particular haz ético que el escritor tiene a bien ponerle.

11 comentarios:

David "Prótesis" Panadero dijo...

Es cierto, HLO, abundan los escritores moralistas. A mi juicio, son los que peor envejecen (pienso en Chandler, gran escritor, icono, pero que retrata un mundo que ya no existe, que hasta en su día debió resultar reaccionario).
La "escuela dura" (Hammett, Goodis) no se pierde en esos planteamientos, ni en buscar una "superioridad moral" desde la que juzgarlo todo, todito, todo.
Al pan, pan...

Un abrazo y buen verano.

HLO dijo...

No es malo ser moralista...mientras no se comprometa la arquitectura narrativa. Si todo se supedita a los cánones morales pertinentes, se acaba escribiendo como una escritora isabelina: ñoñerías.
De todas formas, me temo, que todos acabaremos narrando mundos que un día ya no existirán.

Saludos y a disfrutar de lo que queda de verano.

Francisco Machuca dijo...

Me crié con buena gente.Mis primeras lecturas de adolescente fueron Dashiell Hammett,Raymond Chandler,James M.Cain,Fredric Brown (le conoces,es un prodigio),Ross MacDonald,Chester Himes,Jim Thompson,Margaret Millar.Dorothy L.Sayer,ay,la maravillosa Sayer,etc.Y todos ellos me enseñaron que el tema último de la novela negra es la ambigüedad ¿o acaso ambivalencia?de todo y de todos.

Un saludo.

HLO dijo...

Francisco: la ambigüedad es una cualidad sine qua non de la literatura en general. Lo demás es lenguaje de usar y tirar.

Saludos

David "Prótesis" Panadero dijo...

Estoy con Francisco Machuca: me interesa el conflicto, la ambivalencia, la consecuencia de nuestras propias opciones.

Me interesa mucho menos el moralismo, sobre todo si el que predica rompe la baraja, y opina como simple observador, ajeno a su entorno, sin capacidad para la autocrítica ("Yo soy el bueno porque sigo siendo Marlowe").

Si además, ese observador se expresa con frases lapidarias, imposibles, forzadas, y gesto cínico, cigarro en la comisura, tenemos uno de los clichés más típicos de la novela negra. Cliché que puede ser divertido, pero que muchos autores adoptan sin ningún tipo de humor...

HLO dijo...

Es verdad; se echa de menos el humor en muchos autores. Quizá porque se toman a sí mismos y a sus personajes demasiado en serio (pero sobre todo a sí mismos).

Laura Uve dijo...

El moralismo de bueno o malo es bastante esteril, pero siempre se necesitan valores morales para ser críticos con el sistema social y sus injusticias... ¿HLO te referías a eso cuando hablabas del tábano social? Una de las cosas que más me gusta de la novela negra es su sistemática crítica a la justicia, la corrupción de la policía, de los políticos, etc.

HLO dijo...

Laura Uve: sí, me refería a eso. No hay que confundir ser moralista con la moralina, que es la versión degradada de lo anterior.

Laura Uve dijo...

Síiii, de acuerdo totalmente. Si no tengo mal entendido, la novela negra llegó a Europa de la mano de escritores norteamericanos que sufrían la "caza de brujas" de McCarthy (gente con unos valores solidarios y comprometidos que les llevó a ser objeto de dicha persecución). HLO, ¿te suena esto? Sé que lo he leído en alguna parte pero no sé donde ni si es tan cierto...

Homo libris dijo...

No sé de qué autor leí (creo que fue Silver Kane o Francisco González Ledesma, a elegir) que la novela negra gustaba porque satisfacía la sed de justicia del lector. Es cierto que abundan más lectores moralistas en este género que en otros y lo cierto es que considero que no es malo, es más, me parece algo inherente a la propia naturaleza humana.

Respecto al comentario de Laura Uve, ciertamente es así. De hecho, entre los autores de bolsilibros españoles (ya que citaba a S. Kane) ocurrió otro tanto con respecto a la dictadura franquista. Eso sí, ellos se vieron bastante más atados a la hora de escribir que otros autores de pulp, como los norteamericanos, que alcanzaron unos niveles envidiables de escritura.

Un saludo.

Laura Uve dijo...

Jajaja... me ha gustado eso de la sed de justicia, es posible que ande por ahí el tema. Homo libris, gracias por la confirmación y fíjate, desconocía más el tema de aquí. Sí sabía que algunos se habían refugiado en las novelas del Oeste... creoooooooo