Literatura y dolor

4 de noviembre de 2010


¿Puede la literatura (el arte también) atenuar, mitigar el dolor y el sufrimiento? En parte sí. La literatura, en cuanto evasión pero también como elemento formal dotado de belleza, puede proporcionarnos felicidad o, en su defecto, algo menos de infelicidad.
En casos de sufrimiento extremo, sin embargo, el dolor lo devasta todo, como un poderoso e inútil tsunami...
Hay que ser muy templado, como lo era Montesquieu, para afirmar que en su vida no había habido una desdicha tan fuerte que no hubiera remitido tras media hora de lectura...
-Charles-Louis de Secondat (1689-1755)-

(En la ilustración, la obra de la pintora Frida Kahlo "Columna rota").

Carmen Iglesias, "El pensamiento de Montesquieu". Galaxia-Círculo de Lectores (sine data, sine loco).

Carmen Iglesias, "Razón, sentimiento y utopía". Barcelona, Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores, 2006.

2 comentarios:

Laura Uve dijo...

Estoy muy de acuerdo con lo que dices. La literatura reduce el dolor y la infelicidad, pero cuando el dolor es arrasador... ummm... es más complicado. Mi amiga Elena, que murió en septiembre, mantuvo la lectura hasta casi el último momento de su vida, eso sí se hizo muy selectiva, cuando empezaba una novela si no le enganchaba en las primeras páginas, la tiraba al suelo... decía que no podía perder el tiempo. Mantuvo el humor hasta el final. Sé que a ella le gustaría que yo siguiera hablando de ella cuando me inspira alguna idea o comentario y que compartiera su forma de encarar la muerte, por eso lo cuento.
Estoy a la espera de que me llegué tu libro, que ya he comprado hace unos días.
Un abrazo.

HLO dijo...

Es muy emocionante lo que cuentas, Laura.
Gracias por todo.

Un fuerte abrazo