Nicab

21 de julio de 2010


Ayer, 20 de julio, el Congreso de los Diputados español rechazó, con 169 votos a favor y 183 votos en contra, la propuesta de prohibir el uso del burka y del nicab (mi propuesta ortográfica es ésta, frente al impronunciable, en castellano, "niqab") en espacios públicos.
Claro, la idea partía del grupo popular. Y la progresía muestra una incomprensible paralización frente al uso de esas prendas femeninas (exclusivamente femeninas)tan discriminatorias como denigrantes para la dignidad humana. El problema es que el PSOE padece el prurito (tan sesentayochiano) de que está mal prohibir. O subsiste quizá la falsa idea de que hay que respetar todas las religiones y todos los elementos de éstas, aunque laminen el núcleo duro de los derechos humanos, como es este caso.
La ministra Aído declaraba formalmente el otro día, su oposicón a la prohibición expresa por parte del estado.
En todo caso, personalmente preferiría que, en vez de para la ministra de Igualdad o para la portavoz del PP (en la ilustración), el burka se reservase para Cristóbal Montoro. O para Pepe Blanco. Porque estas prendas imponen, no sólo el desdibujamiento de la personalidad y la subjetividad como referente para el otro, sino el silencio más completo sobre la persona.
Un burka, un nicab son campanas de silencio colocadas sobre un ser humano. Aunque, en el caso de algunos polítcos, a ratos, hasta se agradecería...

8 comentarios:

Noemí Pastor dijo...

Acepto tu propuesta ortográfica. En cuanto a lo demás, todavía no tengo yo las ideas claras con este asunto. Sólo sé que no me gusta la postura del PP (creo que es más racista que feminista, ni la del PSOE, poco enérgica, demasiado tolerante con las cárceles móviles estas. En fin, que no me aclaro.

HLO dijo...

En eso estamos de acuerdo: yo tampoco estoy con ningún partido. Pero sí tengo claro, en este asunto particular, que debe prohibirse el burka porque es discriminatorio y atenta contra la dignidad humana (es decir, la plena posesión de derechos).

Carmen Velasco dijo...

Es una contradicción (por no decir vergüenza) que una ministra de "igualdad" y un partido que se llama "progresista" no esté en contra de esa prenda denigrante para las mujeres, y no será porque no se les dé bien prohibir, en otras cuestiones sí que lo tienen claro desde luego...
Saludos!

HLO dijo...

Pues dilo con todas las letras: una vergüenza.
Y ha que elegir "more berlinesco": entre el respeto a una costumbre impuestas con una religión y el respeto a la integridad física y moral de la persona.

Noemí Pastor dijo...

Pues casi me habéis convencido. Con todo, no habría que quedarse en la prohibición, sino hacer trodo lo posible contra la anulación de estas mujeres.

indigo dijo...

En nuestra sociedad, las personas tenemos derechos-obligaciones sociales. Y uno de ellos, y bien importante por cierto, es el de "dar la cara": la identificación es necesaria y recíproca en nuestro vivir social, público. Y eso es lo que cuenta. Si las prendas en cuestión impiden ver a la persona, deben prohibirse porque se lesiona el derecho de los demás a reconocer, recordar, identificar, etc. Que la prenda sea religiosa o no, es lo de menos: si me niego a hablar con alquien que, dentro de un saco, dice ser la mamá de un alumno, porque para comunicarme con ella necesito verla del mismo modo que ella me está viendo a mí, mi negativa será la misma si en lugar de saco lleva burka.
Bueno, hay mucho más tela que cortar (y nunca mejor dicho), pero lo dejo aquí.
Besitos veraneigos

Francisco Ortiz dijo...

Silencios que aplaudiríamos a rabiar, mutis por el foro que aplaudiríamos a rabiar, porque qué cansancio de ruido vacuo...

HLO dijo...

Encima, algunos, ni se van de vacaciones...