Calle Angulo

23 de enero de 2010


Por qué no hay un placa en la calle donde está la casa desde donde salió Federico desde la libertad hacia la tortura y la muerte (la calle Angulo).
Qué ciudad tan rara. Hay, en cambio, un restaurante que lleva el nombre del poeta. Un lugar donde comer y beber festivamente. Como si la memoria del evento fuera festiva y celebrable. Pero no hay otra cosa que recuerde que esa casa fue la morada de los últimos días de Federico sobre la tierra. Las últimas horas de imposible libertad, acosado como estaba por la zozobra y un miedo infinito.
Quizá el poeta no salió de esa ciudad-Granada hacia la muerte sino de otra ciudad-Granada, más cruel aún y desmemoriada. Pero las dos ciudades se parecen como una granada a otra, con sus gránulos rojos ácidos y dulces a un tiempo. Quizá sí sean la misma ciudad, la misma fruta semejante siempre a sí misma.

2 comentarios:

indigo dijo...

Precioso post, compañera. Por todo, por lo que dices, por cómo lo dices y por la foto.
Besito

Francisco Ortiz dijo...

Sigue habiendo en torno al poeta inquietantes verdades por decir y repensar, tienes mucha razón.